El (posible) cierre de la librería Robafaves y el papanatismo cultural

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La librería Robafaves, la más importante de la ciudad de Mataró y de la comarca del Maresme de la que es capital –más de medio millón de habitantes en total y parte del área metropolitana de Barcelona-, cerrará si no reúne 250.000 euros antes del 25 de Julio. Para conseguirlos, sus responsables han puesto en marcha una campaña pública de recaudación en la que aluden al papel cultural de la librería desde que fue fundada en 1978.

¿Qué ha sucedido y qué está sucediendo?

Durante la burbuja ladrillesca que llevó a muchos –pero no a todos- a pensar que vivían en Jauja, la cooperativa propietaria de la librería Robafaves (85.000 títulos en stock) se endeudó peligrosamente para llevar a cabo ambiciosos proyectos. No funcionó ninguno de ellos; su asociación con Abacus, con quienes abrieron una segunda tienda en Mataró llamada Actua dedicada al segmento infantil y juvenil no dio los frutos esperados. Tampoco dio ningún rédito la compra de una participación de la conocida librería Catalònia de Barcelona. Finalmente, las deudas contraídas para pagar estos y otros proyectos llevaron a la Robafaves al cadalso económico. A finales de 2009 la situación ya era delicada, tal como se pone de manifiesto en una entrevista a Xavier Vilert, presidente de la cooperativa, al medio local Capgròs.com (en catalán).

Hasta ahí una historia como muchas otras: a un empresario se le va la mano con algunas inversiones, le salen mal y se ve abocado al cierre. Si sumamos la crisis del negocio del libro y la crisis de todo lo demás, el caso tiene visos de terminar peor que mal. El cierre de cualquier negocio tiene tras de sí un drama que, en primer lugar, es humano. Ese drama debemos lamentarlo siempre. Lamento que Robafaves cierre. Preferiría que no lo hiciera y que pudiera seguir con su labor muchos años más, que muchas personas pudieran seguir viviendo de un negocio que me gustaría que fuera fructífero. Pero creo que no será así.

Esta es la crónica de la muerte anunciada de la librería como negocio, es un caso del que debemos aprender para no montar un rescate cada vez que un establecimiento cultural emblemático (sic) amenace con el cierre; en España tenemos muchos y no compensa salvar a (casi) ninguno que pase por una situación ni remotamente parecida a la de la librería mataronense.

¿Dinero a cambio de… humo?

La librería Robafaves pide en un comunicado que la sociedad civil les ayude donando a fondo perdido 250.000 euros. Tal como suena. Para ilustrarlo mucho mejor, dejaremos hablar a Pep Duran, fundador de la librería y que, en una entrevista para VilaWeb, dijo lo siguiente (traducido del original en catalán):

Ahora pedimos dinero para […] seguir con la actividad de la librería. Y para seguir con la labor de acción cultural, de formar lectores, como hemos hecho desinteresadamente y sin cobrar durante tantos años. Lo que pedimos con las donaciones es que de algún modo se devuelva la labor de difusión cultural que se ha hecho.

Cuando le preguntan si devolverán el dinero responde…

Entendemos las donaciones como una acción de mecenazgo. Sólo devolveremos el dinero si la cantidad recaudada no bastara para seguir adelante. Eso sí, la gente que haga una donación estará bien informada de todo.

Es triste tener que aclarar un par de conceptos a profesionales hechos, derechos y respetados:

a/ La labor de difusión cultural que un librero desempeñe en su casa, en las bibliotecas o en las escuelas forma parte de su acción comercial. A eso se le llama marketing. ¿En todos estos años nunca dijo quien era, de donde venía y que estaría encantado de recibir a su público en su establecimiento? Eso significa que esta labor ya está incluida en el margen comercial de cada libro o debería estarlo.

b/ El mecenazgo es otra cosa. Para empezar el mecenas quiere saber qué se hará con su dinero antes, no después, de darlo. También quiere saber hasta qué punto el riesgo es compartido y suele meter las narices hasta la cocina para saber qué se cuece. No es baladí, es lo que diferencia la compasión de la confianza. Las empresas deben dar confianza para pedir confianza en forma de dinero. Los pobres de solemnidad deben inspirar compasión para recibir compasión en forma de dinero. Cuando un empresario pretende inspirar compasión me llevo la mano a la cartera, pero para que no me la quite.

Que un laureado librero, antaño líder y prócer cultural, exhiba tal indigencia intelectual, cara dura, o ambas cosas, defendiendo con desparpajo la privatización de los beneficios y la socialización de las pérdidas es un síntoma del papanatismo cultural que sufrimos y que convierte la cultura en un arma de estupidez masiva.

Cuando cierra una fábrica de lavadoras todos lamentamos la desindustrialización, miramos circunspectos hacia ninguna parte y deseamos lo mejor a los desahuciados. Cuando cierra uno de los establecimientos emblemáticos (sic) de la cultura, todo es rasgarse las vestiduras y proferir lamentos, el aire se llena de dóndevamosaparar y de hayqueverlomalquestálacultura. Los diarios glosan la función mediúmnica de la librería al poner en contacto el libro con el lector, como si el lector fuera un débil mental sin criterio. Supongo que cuando cierre algún famoso establecimiento de electrodomésticos nos mostraremos desolados por la pérdida de ese lugar donde las lavadoras encuentran al consumidor, ¿no?

¿Qué dicen los medios?

Los medios de comunicación de este país son muy agradecidos con la cultura; perdón, son agradecidos con los Padres Culturales de la Patria, que no es exactamente lo mismo. Las secciones de cultura de los periódicos están pobladas por seres casi incapaces de realizar ninguna clase de crítica negativa de la realidad que les rodea excepto para atacar a las administraciones públicas que, según ellos, nunca dedican bastante dinero a la cosa cultural. Buen ejemplo de todo esto es La Vanguardia, uno de los diarios más importantes de Barcelona, que dedicó un bochornoso artículo al caso. Núria Escur abría su artículo con esto:

La noticia de la inundación de la histórica librería Robafaves en 1981 fue recogida en el n.º 177 de El Maresme, con una portada espectacular. El periodista Josep Maria Fàbregas explicaba entonces que a causa del agua se habían estropeado más de tres mil libros y que la pérdida era equivalente a un millón y medio de pesetas. Aquella vez se salvó. Ahora, Robafaves necesita otro “rescate”.

Señora Núria Escur: el cierre de Robafaves no se debe a un fenómeno meteorológico ni telúrico, no les ha pasado un tornado por encima ni han sucumbido a un terremoto. Lo han hecho mal, y punto. No han hecho las cosas bien, así de sencillo. Se han equivocado, algo muy humano. Durante la época de vacas gordas se metieron en proyectos que no han funcionado y ahora no pueden devolver los créditos. Comprendo perfectamente que, contada así, la noticia pierde todo su glamour cultureta, pero es que esa es la noticia. La noticia no es la llorera de un librero, sino su incompetencia empresarial. Otra cosa es que luego cada periodista se posicione y tome partido: legítimo es hacerlo. Pero no a base de medias verdades.

¿Qué dicen los vecinos y clientes?

Si la mayor parte de medios se han sumado acríticamente a la campaña, dando su apoyo con más o menos disimulo, en Mataró los vecinos no muestran demasiado entusiasmo. Bueno, tampoco es del todo cierto, entusiasmo sí muestran, pero en una dirección inesperada. El hilo de comentarios del artículo que un medio de comunicación local como Capgròs.com es sorprendente por lo negativo de casi todas las más de cien intervenciones. A parte de la clásica retahíla de rumores y chascarrillos relativos a favores del ayuntamiento, a su cercanía a algún partido o a la prepotencia como empresarios, a los que debemos otorgar una credibilidad relativa, lo que sorprende es que muchos comentarios coinciden en hablar de mal servicio y de trato condescendiente o descortés por parte de los empleados de la librería. También coinciden en tildar de desfachatez lo de pedir dinero a cambio de nada. Otra ristra la podemos encontrar en otro medio local, TotMataró.cat, donde todos los más de cuarenta comentarios son negativos y en la breve nota del diario Ara.

Las opiniones de los vecinos, clientes y antiguos clientes de esta librería son un síntoma del papel que realmente desempeñan estos establecimientos. Que una librería de la supuesta importancia de la Robafaves suscite tal colección de improperios, quejas y exabruptos descoloca un poco; pone en duda la supuesta función prescriptora, mediumnica, de enlace, entre los libros y los lectores. ¡Al final va a resultar que una librería sólo es una tienda especializada en la venta de libros! ¡Al final va a resultar que el papel de sacerdotes culturales sin los cuales el vil populacho retoza en la ignorancia ya no es tal!

¿Qué dicen los números?

Volvamos a la entrevista para VilaWeb que mencionábamos anteriormente y veamos qué dice Pep Duran de la facturación (traducido del original en catalán):

En 2012 estamos facturando un 50% menos de lo que habíamos previsto, casi dos millones de euros. Es del todo insuficiente. Piensa que en 2008 facturábamos 3,5 millones, y hoy necesitaríamos 4,5 millones para sostener la estructura. Ya te puedes imaginar que los números no salen por ninguna parte.

El problema hunde sus raíces en el boom inmobiliario español: poco antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y con el objetivo de ampliar la librería de 400 a 900 metros cuadrados, hipotecaron el local por el valor de entonces pensando en unas ventas que, teóricamente, deberían haber aumentado un 30% en cuatro o cinco años. No ha sido así. De hecho la facturación de la Robafaves ha caído un 40% en cuatro años.

Descontando la mala suerte de haber juntado dos burbujas en una, el dato más interesante es el desplome de la facturación pese a disponer de más del doble de superficie. El rendimiento por metro cuadrado ha descendido tanto que ha mandado al infierno la cuenta de resultados. Otro dato interesante lo aporta el gerente de la librería, Esteve Guardiola, en unas declaraciones recogidas en el mencionado artículo de La Vanguardia; atentos a la última frase:

El mundo del libro está sufriendo mucho. Han cerrado distribuidoras, librerías, tenemos que buscar cosas nuevas. No sé si ahora nos quita ventas la aparición del libro digital, la verdad. Pero lo que seguro que nos hunde es no poder tener los stocks que deberíamos tener.

A ellos les hunde y a los editores les debe poner los pelos de punta. Aunque el caso de la Robafaves tiene algunas particularidades lo que indica es por donde empezará a hundirse el edificio del libro de papel. Ya lo apuntaba en mi artículo anterior y, de hecho, muchos otros vienen avisando de lo mismo desde hace mucho más tiempo ¿De qué va a servir seguir imprimiendo libros de papel si va a desaparecer la red capilar de venta? Es cierto que la competencia de la Robafaves experimentará un incremento en su facturación, es cierto que gracias a ello algunos podrán sobrevivir un tiempo más pero, contando con el deterioro económico, la digitalización y las erráticas políticas del sector editorial en papel, no podemos augurar un gran futuro a nadie que viva de colocar libros en un estante para que otros vengan a comprarlos.

Casi todas las voces de la intelligentsia y del star-system literario, periodístico y cultural en Catalunya están entonando un salvemos Robafaves como si el mero hecho de vender libros diera un caché especial, una categoría moral superior, desde la cual llamar ignorante a sus propios clientes cuando todo (les) va bien –porque no leen suficiente, porque no compran lo que deberían- y pedir dinero impunemente cuando todo (les) va mal. La respuesta popular, o al menos la mayor parte de la respuesta popular publicada, es inesperada y debería ponernos sobre aviso: ¿de veras tiene sentido que los agentes de la cultura, los envasadores de contenidos y los vendedores de libros de abroguen un mandarinato que parece ya periclitado? Yo creo que no debemos salvar Robafaves, al menos no bajo un chantaje cultural tan cutre como este.

 

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14 comentarios en “El (posible) cierre de la librería Robafaves y el papanatismo cultural

  1. Es verdad, públicamente no se ha comentado mucho, pero esa librería desde que se compró un local más grande y cambió su estrategia y empezó a hacer inversiones con el “aval” de ese partido político en cuestión dejó de ser rentable, hubiera seguido todo igual pero llegó la crisis y la huida hacia adelante se encontró un precipicio. No tiene nada que ver con la cultura, y están intentando timar a el público con ese “rescate”.

    • Hola Jaume,

      El problema es que intenta usar la cultura para timar al personal. Hubiera sido mucho más sencillo plantear las cosas de manera más imaginativa: cuántas herramientas de mecenazgo hay hoy en día en Internet? Sólo era necesario usar la imaginación, en vez de tirar de laureles para pedir dinero por la cara.

      Gracias por tu comentario!

      Bernat

    • Doncs això sembla! Diuen que és en moments difícils quan es demostra la grandesa -o la petitesa- i aquest fet posa molta gent al seu lloc. També permet veure fins a quin punt arriba el pensament únic cultural d’aquest país, que “tanca files” de manera acrítica quan “un dels seus” pateix.

      Gràcies per passar per aquí!

      Bernat

  2. Desde La Rioja, no vivimos esas polemicas que comentaís, pero partiendo de reconocer los posibles errores que han cometido con las inversiones mal enfocadas y teniendo claro que el primer objetivo de todo negocio es ganar dinero (por lo menos para subsistir), creo que es necesario puntualizar algunos temas:
    – Todo el mundo tiene derecho a llamar al Mecenazco, la colaboración o lo que quiera. Como toda persona es libre para participar o no en ello.
    – El articulo contiene insultos y descalificaciones personales, que ponen en duda el supuesto neutralismo de quien lo escribe y su calidad personal.
    – Robafaves y sus acciones de difución (revistas, conferencias, horas de narración oral…) han sido un referente cultural y un apoyo para muchos que trabajamos con el libro y la cultura.
    – Un librero no es mejor persona, ni tiene razón por ser librero, pero por lo menos se la juega en un sector poco atractivo para hacerse rico.
    – Un blogero no tiene razón, ni es mejor persona por el hecho de ser blogero. Y no se juega nada dando su opinión y hablando mal.
    – Una estafa es lo que han realizado las entidades financieras. Una actitud poco honesta y que ralla la legaliad en lo que hace en Circulo de Lectores, captando socios que no saben las condiciones de su pertenencia.
    Dejad que la gente decida si quiere salvar el proyecto o no. Como alguien decía. \”SI NO VAÍS A HACER NADA, CALLAROS MIENTRAS LOS DEMAS LO INTENTAMOS\”

    • Hola Carles,

      Ante todo, gracias por dejar tu comentario. Paso a responder lo que planteas. Aquí lo haré brevemente, es posible que con más tiempo dedique un próximo artículo a rebatir tus argumentos:
      – Todo el mundo tiene derecho a pedir ayuda, pero no a retorcer las palabras: lo que piden no es mecenazgo, es limosna, y la piden por unos supuestos “servicios prestados”. El mecenazgo es otra cosa y hoy en día, en Internet, hay herramientas valiosísimas para acceder a la colaboración de la gente.
      – Repasaré el artículo por si se me ha colado algún insulto o descalificación personal, cosa que dudo. Sí es cierto que soy duro en la expresión de mis opiniones.
      – Las labores de difusión cultural de una librería son, muchas veces -por no decir todas- parte de su labor de marketing. No se puede separar una de otra. Si a un soldado el valor se le supone, a una librería el valor cultural debe darse por hecho.
      – Una librería es un negocio con un retorno determinado y unas reglas del juego que son las que son. Ciertamente, no es para hacerse rico, aunque no tengo ningún problema con quien se haga rico haciendo libros. Pero tampoco es para erigir monumentos al librero desconocido.
      – Como bloguero me limito a dar mi opinión, informando del caso. Me informo para poder hacerlo. Obviamente, todo lo que digo es discutible, precisamente porque todo lo que digo está argumentado (bien o mal, lo está).
      – Según el diccionario de la RAE, una estafa es: “Delito consistente en provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro” Yo defiendo la tesis que hay ánimo de engañar para obtener un lucro (mantener un negocio privado) porque no se llama a las cosas por su nombre. Eso puede causar un perjuicio patrimonial. Una estafa no depende de lo grande que sea, y 250.000 euros tampoco me parecen una broma.
      – Yo defiendo que la gente decida lo que le apetezca, pero no de forma desinformada y acrítica. Casi ningún medio serio de comunicación ha llamado a las cosas por su nombre. Ese es un déficit democrático, hablemos de bancos o de librería.
      – Permitir una estafa sería no hacer nada. Yo debo hacer algo y mi modo de hacerlo, muchas veces, es escribir aquí. También escribo artículos positivos y elogiosos cuando la ocasión lo merece, argumentandolo de la misma manera.

      Gracias una vez más por tu comentario,

      Bernat

  3. Te agradezco la respuesta y me parece que tus motivos estan suficientemente explicados y eso siempre es bueno.
    Yo personalmente sigo creyendo en ese proyecto, me lo han demostrado en muchas ocasiones, y por ello voy a apoyar el proyecto en la medida de mis posibilidades.
    Entiendo tus argumentos, pero no los comparto en su totalidad, y por ello, ante la duda de que pueda cerrar una librería como esa y con la labor que yo he conocido, siempre apostaré por que este abierta.
    Gracias de nuevo por tus comentarios, medidos y bastante justificados, pero como era aquello:
    “No estoy de acuerdo con lo que piensas, pero me jugaré la vida por tu derecho a defenderlo”. Para mi cualquier espacio de cultura (libreria, blog…) es una forma de pensamiento, si no nos parece bien como lo hacen, critiquemos, pero con lo lo que esta pasando en este país con la cultura no podemos quedarnos de brazos cruzados ante un cierre y menos arrojar palas de tierre encima.
    YO LES APOYARÉ, ya me plantearé luego como exigirles mayor transparencia.
    Un saludo

  4. Bra-vo! No es pot definir d’altra manera, és un xantatge “cutre”; i és que això és el que han fet aquests camorristes durant tots aquests anys, han aconseguit el monopoli del comerç del llibre a la ciutat gràcies al favor de l’ajuntament, i ara volen venir amb la història de llàstima, com si fossin una mena de guardians de la cultura. A mi em resulta ridícul i insultant que s’ho tinguin tan cregut i que facin servir la cultura com a excusa. I això precisament va lligat al que comentaves del tracte que rebíem els clients, que, en efecte, era deficient, altiu i poc amistós.
    I ja com a rumor que m’han fet arribar farà un parell de dies (per tant agafem-ho amb pinces i amb precaució), sembla ser que tota aquesta parafernàlia del rescat potser només seria una estratagema, ja que és possible que aquest rescat ja el tinguin (o el tindràn) per part de la Generalitat (!!!). Espero que no, perquè sino és per agafar i fer el correfoc de les santes dins del coi de llibreria.

  5. Pingback: “Los malos augurios generalmente no se cumplen” y lecturas interesantes de la semana « Felix Maocho

  6. Pingback: El cierre de la librería Catalònia y sus claroscuros | verba volant, scripta manent

  7. Hola, me ha chirriado bastante algunos aspectos, a destacar:
    Hasta ahí una historia como muchas otras: a un empresario se le va la mano con algunas inversiones, le salen mal y se ve abocado al cierre. Si sumamos la crisis del negocio del libro y la crisis de todo lo demás, el caso tiene visos de terminar peor que mal. El cierre de cualquier negocio tiene tras de sí un drama que, en primer lugar, es humano. Ese drama debemos lamentarlo siempre. Lamento que Robafaves cierre. Preferiría que no lo hiciera y que pudiera seguir con su labor muchos años más, que muchas personas pudieran seguir viviendo de un negocio que me gustaría que fuera fructífero. Pero creo que no será así.

    Que yo sepa, no hay empresarios (si cabe, los socios de la COOPERATIVA Robafaves). Estaría bien puntualizar que por el mero hecho de ser cooperativa no se es mejor/peor empresa.
    HAy varios puntos que estoy de acuerdo, sobre todo la mala gestión. Me sumo a la crítica: no voy a donar ni un euro a la causa. Hay que reinventarse, libros excesivamente caros para el bolsillo de cualquier persona de clase media.

    • Hola Sinusuario,

      Una cooperativa es una de las diversas formas que puede adoptar una empresa. Hay formas más adecuadas para unas cosas que para otras y la de cooperativa es tan buena como cualquier otra; dicho esto, si una cooperativa es una empresa sus dueños son empresarios. Ojo! no todos los trabajadores de Robafaves son socios de la cooperativa. Una cooperativa puede tener simples asalariados, basta con que no sean socios de la misma. Sea uno, o sean quiniestos, los cooperativistas son empresarios.

      Gracias por tu visita y tu comentario!

      Bernat

    • Hola David,

      Bueno, se puede gestionar una empresa con ideología (los periódicos tienen línea editorial) pero debe gestionarse bien, con realismo y sin esperar que otros vengan a solucionarte los problemas por unos supuestos “servicios prestados”.

      Gracias por tu visita!

      Bernat

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