El cierre de la librería Catalònia y sus claroscuros

TITANIC 2-

La librería Catalònia, fundada en Barcelona en 1924, ha cerrado. Los próximos días seguirá abriendo sólo para servir pedidos pendientes, realizar las devoluciones pertinentes y otras gestiones. Tras los dramas personales que siempre se esconden en tan tristes finales, el cierre de Catalònia es importante por sus claroscuros.

La Catalònia ha sido hasta hace un par de días una de las librerías más importantes de Barcelona. Sita en el número 3 de la Ronda Sant Pere, justo al lado de la céntrica y muy comercial Plaza de Catalunya y enfrente de El Corte Inglés, ha disfrutado siempre de gran predicación en los círculos intelectuales barceloneses. La dirección de la librería ha achacado su cierre a la crisis (la que nos afecta a todos, no la del libro). En un comunicado colgado en su página web, dicen cosas como ésta (traduzco del original en catalán):

La actual crisis, más acentuada en el sector del libro, ha generado un descenso de ventas los últimos cuatro años, que en nuestras circunstancias y condiciones, han hecho imposible la continuidad de la librería.

Todos los medios que se han hecho eco de la noticia han comprado esta versión, que puede resumirse así: vino una crisis muy fea, muy peluda y muy grande, me gritó mucho y me pegó más, y me asusté tanto que tuve que cerrar. Fin, fundido a negro, y a ver otra película. Pues no, la cosa es algo más complicada. Hablar de circunstancias y condiciones es muy orteguiano; tres son las principales circunstancias y condiciones: una histórica rentabilidad, un envidiable emplazamiento y una dudosa gestión.

Histórica rentabilidad, envidiable emplazamiento y dudosa gestión

La Catalònia era un buen negocio, al menos para un gigante como Bertelsmann, su anterior propietario. Buena prueba de ello es lo que dijo el director general de Bertelsmann en España en 2002 cuando vendió la librería a Robafaves y a su actual director, Miquel Colomer. Decía Juan Pascual en declaraciones al diario Cinco Días:

Su funcionamiento era óptimo, incluso mejor del que planificábamos cuando la adquirimos. […] El grupo quiere centrarse exclusivamente en la edición de libros y no en la venta. […] Tras la creación de una empresa mixta entre Random House y Mondadori y Bertelsmann en el año 2000, han cambiado muchas cosas dentro del grupo.

El País recogía otras declaraciones del mismo Pascual en las que éste aseguraba que la facturación anual de la librería en 2001 fue de 2,66 millones de euros (433 millones de pesetas). No parecía mal negocio, y eso que España todavía no era la Jauja en la que se convirtió durante la burbuja.

La librería disfrutaba de un emplazamiento envidiable en una de las zonas turísticas y comerciales más dinámicas de España. El local que abandonarán en breve cuenta con 800 metros cuadrados de zona comercial, 200 de almacén y 90 de oficinas. Tan bueno es el local que lo ocupará un McDonalds, y ya sabemos que no se establecen en callejones sombríos precisamente. Otras librerías cercanas, pero no tan bien ubicadas, sobreviven e incluso se ganan razonablemente la vida.

Uno de los propietarios de la librería Catalònia es otra librería en apuros desde hace tiempo, la Robafaves de la cercana ciudad de Mataró. Algunos recordarán que ya hablé de ella el pasado mes de julio, cuando tuvieron los arrestos de pedir dinero a cambio de nada escudándose en su insustituible (sic) labor cultural. Si en el caso de la Robafaves hablar de mala gestión es quedarse corto –participaron en la fiesta especulativa inmobiliaria y la cosa les salió muy mal- en el de la Catalònia es obligado preguntarse por lo mismo. Una cosa es que la crisis te golpee y otra muy distinta hundir un buque de sólida trayectoria que, tan solo diez años antes y bajo su anterior propietario, había mostrado un excelente comportamiento.

Detalles y preguntas

Dicen que el diablo está en los detalles. Recordando la librería y viendo las fotos que de ella pueden verse en su Flickr, me di cuenta de dos cosas. La primera es que siempre que la visitaba estaba medio vacía –y eso siempre me sorprendía-, incluso en esos días en los que las librerías de los alrededores estaban llenas. La segunda tiene que ver con el modelo de negocio: antes de su remodelación la Catalònia contaba con uno de los quioscos mejor surtidos de Barcelona. Tras la reforma llevada a cabo por los actuales propietarios, dicho quiosco se redujo a la mínima expresión; recientemente creo recordar que había desaparecido. ¿Por qué tan pocos acudían a una librería tan céntrica? ¿Por qué abandonaron un negocio complementario que en un entorno comercial y turístico que nunca cierra les hubiera dado algún respiro?

Esas no son las únicas preguntas que se me ocurren: ¿La librería Catalònia cierra para poder apuntalar la maltrecha Robafaves y la del resto de socios minoritarios? ¿En qué estado se encuentra la propia Robafaves, que en verano amenazó –¿amagó?- con cerrar si no conseguía 250.000 euros pero se ha mantenido abierta seis meses más pese a no conseguir el dinero? ¿Por qué los gestores de la Catalònia no han mostrado más imaginación? Podrian haber rentabilizado desde hace tiempo su privilegiado emplazamiento diversificando el negocio, introduciendo otros artículos culturales ¿Por qué no lo han hecho? ¿Lo han intentando? ¿Se lo han siquiera planteado? ¿Por qué no han mantenido abierto el negocio digital con una estructura de costes mucho más ligera? ¿Por qué han decidido comunicar el cierre casi el mismo día que este se hacía efectivo, sin antelación? ¿Este es el comportamiento que una entidad de la importancia cultural y cívica que ellos mismos se abrogan debe tener para con sus conciudadanos?

Esas preguntas no son nada en comparación con la pregunta que creo fundamental: ¿Por qué el periodismo cultural de este país no se ha hecho, ni les ha hecho a ellos, estas preguntas?

Un periodismo cultural de hagiógrafos y plañideras

Algunas voces han mencionado la mala gestión, islas en la corriente dominante de pensamiento. Cuando en este país cierra una empresa de cierta entidad –últimamente una lamentable costumbre- la prensa se vuelca en dilucidar causas, buscar responsables, encontrar culpables, contar historias de interés humano de famílias enteras en la calle. Deben hacerlo, esa es una de sus funciones sociales. Pero cuando la empresa que se va a pique es cultural, cuando además se trata de una importante librería, el espíritu crítico se troca en lamentos y nostalgia.

El cierre de la Catalònia ha disfrutado del tratamiento acrítico y laudatorio que la prensa cultural del lugar suele brindar a los naufragios culturales; más cercanos a la hagiografía que al periodismo, tan plañidero trato es más propio de la defunción de un Padre de la Patria que del discreto final de un negocio. No han faltado alusiones a la represión franquista y al incendio sufrido en 1979, como si el cierre de la librería estuviera más relacionado con la telúrica que con la gestión. Pueden leerse editoriales, como la del diario La Vanguardia, en la que su autor se baja los pantalones hasta los tobillos con una Carta de amor que empieza con versos de Neruda. El seso que sobra cuando cierra una fábrica es el que falta cuando cierra cualquier negocio cultural.

Vestiduras rasgadas al saber que en el hueco que deja Catalònia brotará un McDonalds. Los habituados a vestir jirones desde hace muchos años han vuelto a ver en esta casualidad una causalidad: vamos hacia la macdonalización de la cultura, dicen. Aunque no sea cierto, insisten en su mantra preferido, en decir que vivimos en un permanente acabóse sin ver ningún empezóse en las nuevas realidades y nuevos paradigmas. Las plañideras intelectuales culpan una vez más al pueblo de las desgracias culturales, riñéndole porque no compra lo suficiente, no lee lo suficiente, no va lo suficiente a las librerías. Cuando terminan con el populacho se arremangan para arrearle a la administración pública de turno por no subvencionarlo todo lo suficiente. Nunca, nunca, nunca mencionan que pueda haber mala gestión y si acaso se les recuerda que esa es una posibilidad, suelen decir que la cultura debe quedar al margen de ese debate.

Sufrimos un grave déficit de espíritu crítico en el periodismo cultural. Parece haber un compromiso para que la ropa sucia se lave siempre en casa, a salvo de miradas indiscretas, al abrigo de los no iniciados, de aquellos no creyentes que ven al rey desnudo y pondrían en cuestión lo establecido, aquellos que discrepan, que dudan, que preguntan. Parecemos condenados a asistir a la enésima hagiografía apolillada del enésimo ídolo cultural caído. Además de mortalmente aburrido, este panorama es peligrosamente estéril.

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46 comentarios en “El cierre de la librería Catalònia y sus claroscuros

  1. Es más, hace tiempo que muchos editores no le dejan pasar ni una a esta librería, han sembrado mal rollo en el sector, y cuando, ahora, muchos editores hacen verdaderos esfuerzos por ayudar a muchas librerías, Catalònia no puede esperar lo mismo. No mola que cierren librerías, pero cuando se hacen proyectos faraónicos (Robafaves) con dinero de todos, que vengan con que es una tragedia para la cultura escama, especialmente cuando es todo lo contrario, su mantenimiento en ese estado, forma y metodología es una tragedia para el libro. Por cierto, me parecía una librería caótica después de su última remodelación, muy «cool» pero poco práctica.

    • Hola Jaume,

      Eso tenía entendido respecto a Robafaves, que llegó a tener un grave problema porque algunas editoriales se negaban a servirles libros; desconocía que así fuera con Catalònia, aunque es lógico si comparten socios. En los tiempos que corren, ponerse de culo con los editores es suicida.

      En cuanto a la distribución interior de la librería: lo cierto es que el local es algo tortuoso, es lo que sucede con muchas fincas de Eixample de Barcelona. Entiendo la sensación de caos que mencionas, aunque yo no tenía esa sensación.

      Gracias por tu aportación!

      Bernat

  2. La Catalonia cierra por la crisi, sin lugar a dudas, pero también por serios problemas de gestión que hace tiempo se arrastraban y que ahora se han hecho insostenibles. Transmudando el refrán, la crisis desnuda al rey y pone en evidencia sus vergüenzas.

    No nos equivoquemos, el cierre de Catalònia es una prueba de la severidad de la crisi en el sector editorial, pero sobretodo es una muestra del cambio de modelo comercial y de la incapacidad de adaptación a nuevos entornos. En Barcelona ha habido librerías históricas (Castells, Bosch, Francesa,etc) que cerraron en su momento porque perdieron el tren de su época. Y de esto hay mucho en el cierre de Catalònia. Y en paralelo se han abierto nuevos modelos de librerías exitosos, como Central o Laie.

    Tres apuntes:
    - creo que no hay mucha relación entre la situación de Robafaves y Catalònia. Ambas caen por sus circunstancias, pero una no arrastra a otra.
    - En Barcelona prácticamente desaparecen las librerías con una apuesta decidida por el libro catalán. En comarcas hay más buenas librerías en catalán que en Barcelona. Esto debería hacer reflexionar muy seriamente al sector.
    - Inquietan los rumores sobre algún otro posible cierre sonoro.

    • Hola Enric,

      Totalmente de acuerdo: las crisis (la de todos y la del libro) asestaron el golpe a un buque demasiado tocado.

      En cuanto a Robafaves y Catalònia: cierto, no creo que una arrastre a la otra, pero la situación de Robafaves da que pensar. Puede que se desinvierta en un lugar para no hacerlo en otro.

      La apuesta en catalán: Catalònia apostaba por el libro en catalán, pero creo que la mayor parte del fondo era en castellano, obviamente por una cuestión de mucha mayor producción. Tú conoces mucho mejor que yo esta cuestión, es interesante que la menciones. En todo caso es una relación que yo no había percibido de forma tan directa.

      Hay rumores sobre otros cierres, sí. Creo que 2013 será muy movido, con caídas sonadas, tanto en Barcelona como en las medianas y grandes librerías de la hinterland. El sector editorial debe empezar a ver el paradigma digital no ya como una opción -mucho menos como un peligro- sino como un refugio.

      Gracias una vez más por tu valiosa aportación,

      Bernat

  3. Esperaba tu post con ansias, porque apenas me enteré del cierre de Catalònia me dije: “Bernat seguro escribe algo” y estaba esperando tu opinión que supuse iría en el sentido en el que va.
    Felicitaciones una vez más por el análisis sesudo, por arrojar luz a muchas cuestiones que desde el sector editorial y cultural no se plasman, y por hacer reflexionar a los demás.

  4. Me ha parecido un artículo muy interesante y esclarecedor. Tengo que reconocer mi ignorancia sobre estos temas, así que cuando leí la noticia del cierre me dije lo mismo que la mayoría, “Es una lástima”, aunque a la vez es una pena hipócrita porque apenas visitaba esta librería. También me paré a pensar en algo que comentas, y es que incluso con la crisis hay librerías más modestas que sobreviven aunque de entrada parezca que lo tienen más difícil. Por lo que leo en la entrada y en los comentarios, parece que en la Catalònia han confluido la crisis y los otros problemas de gestión que arrastraba.

    Por otro lado, comparto tu crítica al “buenismo” del periodismo cultural, que muchas veces se extiende al grupo de población mayoritario. Yo también soy una defensora ferviente de la necesidad de espíritu crítico, así que añado tu blog a mi lista para leerte más a menudo.

    Un saludo.

    • Hola Rusta,

      Creo que, efectivamente, la Catalònia ha caído a causa de las crisis (la de todos y la del libro), pero porque su gestión anterior ya no era buena. Gestionar bien no es garantía de supervivencia, pero en un emplazamiento como ese, da muchos puntos y aporta resistencia.

      Celebro que sigas leyéndome. Espero estar a la altura!

      Hasta pronto,

      Bernat

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  7. - En Barcelona prácticamente desaparecen las librerías con una apuesta decidida por el libro catalán. En comarcas hay más buenas librerías en catalán que en Barcelona. Esto debería hacer reflexionar muy seriamente al sector.

    Si, por ejemplo que el militantismo catalano-linguista es mucho mas una cosa de las “provincias payesas” que de la cosmopolita Barcelona y que, en especial si tu establecimeinto esta muy cerca de la plaza Cataluña y enfrente del Corte Inglés, tienes que tener en cuenta que ademas de los castellano-hablantes de Cataluña (1) cada dia pasan delante de tu libreria decenas de miles de turistas que hablan espańol pero no el catalan y que si en tu estante vén solo libros en catalan pasan de largo y no contribuyen a que puedas pagar el elevadismo alquiler del local (o, si eres proprietario, los elevadismos impuestos ademas del coste de oportunidad (2)). Asi que si tienes una libreria en catalan en ese emplazamiento y quiebras por que has apostado por el 20% de tu clientela potencial, lo unico que puedo decir es, que te lo mereces por imbecil

    Tambien noto que los que se lamentan tanto por que cierre una libreria y abra un McDonalds no se lamentarian si fuese, no sé yo, un local de Izquierda Unida, de ERC o de una de esas asociaciones que chupan del dinero del contribuyente catalan.

    Por cierto, si no me equivoco Robafaves puede traducirse por “Roba habas”. No deja de ser divertido que luego vengan pidiendo dinero por la cara.

    (1) Lo mismo que escribo Estados Unidos, Alemania o Rusia en vez de United States, Deutschland or Россия escribo Cataluña y no veo ninguna razon e incluso me parece una solemne gilip..z y un acto de cobardia moral el escribir Catalunya en un texto en espańol

    (2) Hé hablado del coste de oportunidad o sea el paston que, si son proprietarios de local, ganarian los proprietarios de la Libreria Catalonia si vendiesen, a, digamos, McDonald. Asi, que habria que ver si Catalonia cierra porque esta en la ruina o porque a los proprietarios les sale mas rentable vender y colocar ese dinero lo caul ese su derecho pero que no vengan llorando.

    • Hola JFM,

      Ya me sorprendía a mí que no saliera este tema. Nada de lo que dice usted es cierto. Aunque la librería Catalònia tenía una buena selección de libros en catalán, la de libros en castellano era igualmente buena, o incluso más, pues se edita mucho más en castellano. La mayoría de libros que compré en ella fueron en castellano, no le digo más.

      En cuanto al resto de idiomas: tenía algunos títulos en inglés, francés y otras lenguas, pero no muchos. En eso no se diferenciaba de la mayoría de librerías generalistas de Barcelona, de Catalunya o de España.

      En cuanto a lo de Robafaves… sí, la casualidad es divertida. Pero de ahí no pasa. Si se informa usted un poco verá que el nombre viene de un personaje popular de la ciudad de Mataró. Cosas de la cultura vernácula esa tan molesta para usted…

      Usted puede escribir Cataluña sin ningún problema. Yo escribiré Catalunya, Cataluña, o Catalunha, sin ningún problema. También escribiré Iraq (o Irak) y Qatar pese a que la RAE diga lo contrario. A mi no me molesta como lo escriba usted.

      Buscar polémica política donde no la hay, es estéril, aburrido y peligroso, que es más o menos lo que son sus palabras.

      Siempre es un placer contar con el comentario de gente que confunde el cosmopolitismo con el desprecio a las pequeñas culturas. Se les conoce como “cosmopaletos”.

      Gracias por su visita, y lo digo en serio.

      Bernat

      • Estimado seńor Bernat.

        Tengo que decir que aunque crecí en Barcelona hé estado dos decadas sin poner los piés en ella por lo que nunca hé visto el interior de la libreria Catalonia después de su remodelacion. Al ver el comentario al que reaccioné supuse (y lo que dijo usted sobre la libreria medio vacia me lo hizo crer también) que Catalonia apostaba por el libro catalan y dije, lo mismo que el dia en que me eché las manos a la cabeza cuando oi a alguien sugerir abrir una tienda de articulos del RCD Espanyol en las Ramblas, porqué una libreria en ese emplazamiento no debia ni podia apostar por él (lo cual es distinto a tener libros en catalan lo cual no me parece mal). Simplemente si quieres tener una libreria en catalan o bién la tienes en la “Cataluńa profunda” o, si es en Barcelona, en un emplazamiento no demasiado caro contando con que la mayoria de tus clientes seran gente que ira expresamente a tu libreria una vez te hayas dado a conocer, pero si la creas en uno de los sitios mas centricos, turisticos y caros de Barcelona es porque para pagar el alquiler cuentas con la gente que simplemente pasa delante de ella y buena parte de esa gente o no es catalano-hablante o es mas fluida en espańol. Eso no es desprecio a las pequeńas culturas es tener en cuenta la realidad empresarial.

        En cuanto a lo de la polemica, quizas senti las ganas de “desahogarme’ (siento que haya caido en usted) a proposito tanto de la gente que escribe en catalan o en gallego en un blog no bilingue, por mi parte por cortesia tanto al dueño del blog como del “contrato” del blog con los demas intervinientes escribo en una de las lenguas del blog cuando puedo y no escribo o me disculpo cuando nó, y que encima te llaman facha cuando les llamas la atencion sobre su falta de cortesia, como de la gente que escribe los nombres de paises en espańol y, por correcion politica, las de ciertas regiones en la lengua regional como si estas fuesen superiores. Pues yo sean los unos o las otras las escribo en la lengua en la que estoy escribiendo sea esta el espańol, el inglés, el francés, el aleman o el ruso (Галисия, Страна Басков и Каталония) :-) Por lo demas le ruego me disculpe por haberle hecho soportar a usted que es inocente mi cabreo con los que hé mencionado.

  8. Estoy totalmente de acuerdo con tu post. En primer lugar me gustaría saber cuánta gente “amante de la cultura” que ahora se da golpes de pecho iba a comprar realmente a la Catalonia. Siempre es una pena que cierre una librería, por supuesto, pero es un negocio que debe funcionar económicamente. Si no no tiene sentido. El sector de la cultura debe aprovechar la crisis para resituarse, pensar menos en subvenciones y romanticismo y crear propuestas de calidad viables reiventándose. Por ejemplo, en el caso de las librerías buscando un nicho de especiliazación. No es fácil, lo sé, pero todos tenemos que ponernos las pilas para sobrevivir.

    • Hola Rosa,

      Creo que no debemos culpar nunca a los lectores. Es cierto que, como apuntas, muchos de los que ahora se lamentan nunca puso sus pies allí, pero creo que una cosa es reconocer la pérdida de una importante librería y otra ser o no cliente suyo.

      Estoy completamente de acuerdo contigo cuando dices que el de los libros es un negocio que debe funcionar económicamente. Y apuntas correctamente en la dirección de la especialización, el reinventarse, en la apuesta por la calidad, siempre buscando un público concreto.

      Gracias por tu visita y tu comentario!

      Bernat

  9. No entiendo muy bien el significado de este cierre y menos aún su repercusión a nivel de todos los medios de comunicación clásicos o 2.0. Que cierre una librería en tiempos de crisis no debe ser raro. Han cerrado miles de empresas. Los que vivimos en este mundo del libro, la edición o la cultura en general, a veces no nos percatamos de que somos una minoría. Sí, yo lo veo con la gente que voy conociendo, gente que de media compra un libro al año, o ninguno. Otros no compran, pero leen de la biblioteca, quizá no tengan la necesidad bibliófaga que nos asalta a algunos. Luego está el fenómeno del ereader y las tablets. Los libros circulan desde el mismo día de su publicación tan gratis y tan fácil, que pena da gastar dinerito en libros que quizá no aguanten ni 50 páginas de lectura.
    Por esto y por muchas cosas más, están cerrando muchas librerías. Pero en el caso Catalonia (creo que he estado una vez, puesto que vivo a 700 kms. de Barna) me pinta que hay muchos tejemanejes, mucha política oculta, mucho movimiento de socios, que bien apunta aquí el autor y que me lleve a no sentir demasiada pena, porque lo verdaderamente importante es que hay muchas nuevas librerías, casi todas pequeñas, pero que están ofreciendo nuevos servicios culturales, que son verderos medios de transporte para una cultura pujante, que es la de las nuevas editoriales que sólo quieren vender su producto y que no le imponen a las librerías esas cuotas de esclavismo a las que han sido sometidas las librerías tradicionales por parte de los grandes grupos.
    Pero esto es sólo una opinión, enhorabuena por el artículo.

    • Hola Alejandro,

      Que cierre una librería no es raro. De hecho no es raro que cierre cualquier empresa, eso es lo más triste, pero en el panorama cultural una crisis se suporpone a otra u otras, más específicas. Como dices, hay gente que compra muy pocos libros, acaso uno o dos al año, o no compra y va de bibliotecas, algo completamente lícito. Yo me gasto una pequeña fortuna en libros cada año -tengo la suerte de podérmelo permitir y de no tener otros vicios caros- y sí, como bien dices, somos gente muy rara. No sólo por ser minoría, sinó porque creo que vivimos en un mundo mental distinto. Eso muchas veces hace que perdamos de vista el contacto con la realidad, que es muy, muy prosaica.

      Afortunadamente surgen, como comentas, nuevas iniciativas mejor enfocadas al nuevo paradigma. Gracias por tu visita y por tus palabras!

      Bernat

  10. Me concentrare en lo verdaderamente importante de este articulo y sobre lo que se ha pasado de puntillas.Me siento horrorizado al enterarme que van a instalar un McDonalds en ese emplazamiento.Estoy pensando en organizar una recogida de firmas para que al menos pongan un Burgerking.

    • Hola Màrius,

      Interessant això que dius del lloguer! serà qüestió de furgar una mica a la premsa, perquè quan varen patir el “mobbing” del propietari de l’inmoble aquest tema va sortir.

      Gracies per la teva visita i la teva aportació!

  11. Por fin he podido leerlo, guardado en el bolsillo desde que el otro día te lo “vi” lanzar. Nada puedo añadir (entre otras cosas porque no tengo la mínima noción de “Catalonia”) salvo que una vez más “sé” por qué me gusta seguirte. Tu forma de analizar, tu forma de exponer…tu forma de concluir.
    Subrayo estos renglones y el penúltimo párrafo entero, que me parecen imprescindibles, así, imprescindibles para que los ojos de muchos (sobre todo, consumidores, es decir en este caso, futuribles lectores) se abran:
    ” El seso que sobra cuando cierra una fábrica es el que falta cuando cierra cualquier negocio cultural.”
    (aparte, lo del mantra del macdonald, “fotón”, ¡FOTÓN!… del espíritu hipócrita/pseudo/burgués-pseudo-”hippy”-pseudo/cultural/ —¡no sé ya dónde poner los pseudos ni los guiones o las barras!— de los tiempos y de la población “cultural” (llamada clase media, así, con todo el rostro, por algunos) que vivimos.
    Te felicito por este artículo muy especialmente.

    Un abrazo, Bernat.

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  15. Seguramentno sóc ningú, però d’altres llibreries,igual d’importants -no entro en si bona o mala getió, desconec aquesta informació-, no m’han donat ni una oportunitat per presentar el meu llibre, d’editorial petita i pocs recurssos, i la Catalònia, ens ha donat oportunitats a molts, aixi que em sap greu el teu article, han tancat moltes més coses, canals de distribució, editorials, multinacionals de la distribució d’oficina i ningú no fa res per salvar les coses que parlen de nosaltres. Respecte al Sr. Miquel i als seus treballadors només guartdo un record entranyable, i la crisi del llibre sí s’ha notat en el sector en alguns espais de manera devastadora, he estat sis anys dedicada a la llibreira i el material d’oficina i he vist un canvi malauradament tristissim en el repartiment de la distribució del mercat.
    salutacions

    • Hola Sandra,

      Primer de tot, gràcies pel teu comentari. En segon lloc: no diguis que no ets ningú. Tens una experiència i en pots parlar. Ets una veu.

      Pel que fa a la Catalònia: era una de les principals llibreries del país i el seu tancament és greu. De fet deixo ben clar que és així. És ben cert que sempre han recolzat el llibre en català, fet que tan sols pot parlar bé d’ells. El que poso en qüestió és el tractament periodístic que s’ha donat a la noticia, pràcticament acrític. També és qüestionable la gestió que s’ha fet de la llibreria, i les poques dades accessibles apunten a que possiblement es podia fer millor. No criminalitzo ni censuro els treballadors, però és important, per estricta salut cultural, que les coses es diguin, les bones i les no tan bones. També és important deixar de lloar acríticament les empreses culturals. La cultura no pot ser una coartada sota la qual amagar la mala gestió.

      Gràcies un cop més per les teves paraules,

      Bernat

  16. És evident que ens trobem devant del desgraciat i no poc habitual cas de: “toma el dinero y corre” amb una gestió més que nefasta per part dels seus socis actuals. Collonut! em doneu xxx.xxx euros tanco la paradeta, 20 dies pels treballadors (una part pagada per FOGASA, aixó si…) i a la premsa quedem com a màrtirs, millor dit, com a únic màrtir el senyor Colomer…i ja està TV3, el diari ARA, les radios ¡Oh quina gran pérdua per la cultura del pais! quan es tracta d´un altra vil embutxacada que, deixarà al carrer a 10 persones amb les que guardo una estreta relació, no ho amago però per aixó parlo amb coneixement de causa.
    I felicitats per l´article Bernat! tant de bo arribi a moltes ànimes…

    • Villaroel, sería muy interesante, dada tu estrecha relación con los trabajadores, ampliaras la información, ¿el local de la librería era de propiedad o alquiler? ¿podían haber seguido como tantas otras librerías, sin grandes beneficios pero manteniéndose o es mas cómodo cobrar un pastón y no seguir luchando? ¿que vino primero, la oferta de Mac Donals o la decisión de cerrar?

      • Hola Maria,

        El local era de alquiler, con lo que lo del McDonald’s es secundario. Catalonia cerró, si hubiera sido sólo un problema de coste de alquiler podrían haber cambiado de sitio (James acaba de hacerlo).

        Gracias por tu visita!

        Bernat

  17. Pingback: Releyendo la librería (1): Re-Read, el diablo está en los detalles | verba volant, scripta manent

  18. A ver, tras leer esto querría dejar unas cosas claras. El local sí, era de alquiler, un alquiler irrisorio para 800 metros cuadrados en pleno centro de Barcelona que no llegaba a los 3000 euros, de renta antigüa que finalizaba en el 2019..creo recordar.(no sé lo que acabará pagando el señor Mc Donald´s)
    ¿Que ocurre entonces? Bueno, el dueño del edificio (edificio Sudamérica) ofrece a los arrendados una especie de compensación por desalojarlos antes de la finalización del contrato de alquiler, una compensación GENEROSA y a cambio pasa a cobrarle a Ronald Mc Donald un alquiler ACTUALIZADO.
    Resultado, como bien insinúa María, evidentemente que podía haber seguido como tantas otras librerías pero se opta por el camino más sencillo como ya comenté. La gente a la calle y el dinero a la butxaca.
    Con todo lo que está cerrando hoy en dia (y lo que cerrará) la Catalònia quedará como una víctima más pero no ha sido la crisis su verdugo sinó sus gestores.

    • Hola Villarroel,

      Interesantes datos. Eso confirma que la ubicación era rentable, que el negocio podría haber sobrevivido en caso de estar mejor gestionado y que la compensación permitía llevar a cabo un cierre rápido, saneado y discreto.

      Gracias por tu aportación!

  19. Seguimos este debate desde el principio y la verdad es que es interesantísimo.
    Que una entrada de un blog siga viva tantos meses después indica muchas cosas. Primero que el tema interesa mucho y, en nuestra opinión, va mucho más allá del siempre lamentable cierre de una librería. Cuestiona un tipo de gestión que, al estar relacionada con la cultura, pocos se atreven a poner en tela de juicio. Siempre es mucho más fácil echarle la culpa de todo a McDonals.
    Felicidades por haber suscitado el interés de tus lectores durante tantos meses.

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